Me gusta jugar a unir imaginariamente tus innumerables lunares, analizar la simetría o asímetría de ellos, tocarlos como si fueran teclas de un piano y besarlos después.
Me fascina mirarte con cara de "me interesa pero no puedo concentrarme porque cuando me explicas afanosamente algo te ves tan lindo" y más aún me gusta observarte sonreír y achinar los ojitos y preguntar "¿Me estás mirando?".
Escuchar de tu boca un te quiero y sentirte respirar,
contemplar tu dormir y tu cabello acariciar,
saber que te tengo aunque me invada la oscuridad
y entender que te quiero como no pensé jamás.
Vibramos en la misma frecuencia.
Y así yo rimo.
Y así (te) escribo.
Y así...
Es que en resumidas cuentas me gustas de mil maneras distintas.