encontrar en él la energía para levantarse ha de resultar siempre fatal
pero habiendo probado formas de energía limpias y renovables
llego a la triste conclusión de que las heridas causadas por amor
sólo podrán ser cicatrizadas por el mayor contaminante del alma: dolor,
ese que con el correr de los días se tornará completamente odioso,
ese que tarde o temprano dejará de ser dolor y se volverá sólo odio,
ése es el único remedio que siendo venenoso sanará, dará vida y matará.