Hoy lo he visto y me ha sonreído como se le sonríe a un extraño.
Su mirada me dijo: Hola, ya no te quiero desconocida.
Sentí el frío del olvido, respondí de igual manera y volteé la mirada.
Sólo te pedía que estuvieras aquí cuando tocara fondo
y yo quería estar ahí cuando lo hicieras tú,
no esperaba que tocaras fondo y el motivo fuera yo.