martes, 5 de mayo de 2020

Princesa

Por las mañanas me llamabas princesa y por un momento me sentía como de la realeza.
Nunca alguien me apodo así, ni soñé ser rescatada por un caballero, mucho menos usar corona.
Pero tu voz decía "buenos días mi princesita" y traías el desayuno a la cama, y me lo fui creyendo.
Por unos minutos podía sentir que esta casita era nuestro castillo y tú eras mi príncipe salvador.

Me decías princesa pero cuando las cosas se ponían difíciles me castigabas con la indiferencia.
Me decías princesa pero me dejabas peleando sola contra mis demonios y de paso los tuyos.
Me decías princesa pero cuando caminar se hacia imposible no eras capaz de llevarme a cuestas.
Me decías princesa y jamás adaptaste algo de tu vida para hacer la mía menos complicada.
Me decías princesa pero no tuve regalos increíble, besos mágicos ni me llevaste a un baile.

Me hiciste creer una princesa y fingiste ser príncipe para hacer mucho mejor el papel de pinocho,
de villano, de lobo feroz, para destruir la utopía que todas las mañanas creaste aplastando mi corazón.

O quizás me decías princesa porque contigo todo era un cuento, de esos con triste final.


sábado, 25 de abril de 2020

Nadie negaría que fue la forma perfecta de despedirnos.

Fueron nuestros últimos recuerdos, los que siempre quise guardar.

Si hasta mi estómago hizo espacio para disfrutar del festín como si fuera el último día en la tierra.

Una noche de caricias y abrazos tiernos, sin besos.

Despertaste en madrugada sonámbulo y como de costumbre me hiciste reír.


Nunca el desayuno (ni el beso de la mañana) fue tan rico.

A la hora de almuerzo, cada vez mas cerca del adiós,  comenzó a faltarle sazón a la conversa y también a la comida ...

Un último paseo por el centro, sin tomarnos de la mano ni fijar nuestras miradas para no llorar y tentar al arrepentimiento...

Luego la despedida, un eterno y terrible silencio escribió el inevitable punto final.

Y me fui con el nudo en la garganta y la derrota a cuestas, sintiéndome pequeñita.

Y pensé que el dolor (y el amor) de algo tan minúsculo realmente no significa nada...





lunes, 3 de febrero de 2020

Estoy en la dualidad más dificil de todas

Tengo tanto miedo a perderte
Como miedo a quedarme contigo

Tantas ganas de quedarme
Como necesidad de irme

Mi alma libre no resiste si le restringen el vuelo
Tú gozas de la comodidad de la jaula que te encierra.



Y aún sabiendo que era el amor y no la costumbre que me mantenía a tu lado, me cerraste la puerta.

He olvidado como volar y tú qué si lo recuerdas no quieres enseñarme por miedo a que me marche.


Y yo te he dicho tantas veces que me ahoga vivir
Te justifica