martes, 5 de mayo de 2020

Princesa

Por las mañanas me llamabas princesa y por un momento me sentía como de la realeza.
Nunca alguien me apodo así, ni soñé ser rescatada por un caballero, mucho menos usar corona.
Pero tu voz decía "buenos días mi princesita" y traías el desayuno a la cama, y me lo fui creyendo.
Por unos minutos podía sentir que esta casita era nuestro castillo y tú eras mi príncipe salvador.

Me decías princesa pero cuando las cosas se ponían difíciles me castigabas con la indiferencia.
Me decías princesa pero me dejabas peleando sola contra mis demonios y de paso los tuyos.
Me decías princesa pero cuando caminar se hacia imposible no eras capaz de llevarme a cuestas.
Me decías princesa y jamás adaptaste algo de tu vida para hacer la mía menos complicada.
Me decías princesa pero no tuve regalos increíble, besos mágicos ni me llevaste a un baile.

Me hiciste creer una princesa y fingiste ser príncipe para hacer mucho mejor el papel de pinocho,
de villano, de lobo feroz, para destruir la utopía que todas las mañanas creaste aplastando mi corazón.

O quizás me decías princesa porque contigo todo era un cuento, de esos con triste final.


No hay comentarios:

Publicar un comentario