Hace tiempo que esta historia tiene un punto aparte, el problema es que nos gusta agregarle dos.
Ellos, que a simple vista pueden parecer inofensivos, son poderosos enemigos, son armas mortales.
Tenemos miedo del final: no hemos vivido una película de terror pero si de completo suspenso.
Vivimos rodeados de tensión e incertidumbre, expectantes ante lo que pasará (o no pasará) luego,
mucho drama, miedo y peligro contrastado con esperanza, alegría y satisfacción que no acaba.
Experimentamos un estado de excitación cuando nos anticiparnos a los hechos, somos adictos,
sólo nosotros podemos entender el "orgasmo" que sentimos cuando la vida nos da la razón.
Cada día es un capítulo nuevo, ¿la noche vendrá acompañada de "The End" o "to be continued"?
A veces la trama es perfecta pero alguien a lo lejos suspira fuerte y el efecto mariposa nos jode,
otras la culpa es toda nuestra y lo (malo) que ocurre es consecuencia del karma siempre en acción.
Quizás no esté mental o físicamente capacitada para poner puntos finales pero ya no quiero puntos suspensivos.
Algo de ti - Gonzalo Yañez
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