Ese silencio incómodo que nos absorbe
Ese que no llenan los te quiero forzados
ni las preguntas cotidianas
ni las distancias.
No hemos vencido al tiempo.
Somos de esos no-amores fugaces
de aquellos que duran lo que una pasión
de los que se mantienen en épocas duras
a los que alimentan las dificultades.
Lo que teníamos sobrevive cualquier guerra
pero no es capaz de soportar la tan ansiada paz.
Enfrentamos el crudo invierno con las manos y pies enlazados
pero la primavera se avecina,
la temperatura promete subir
y de seguro nos va a sofocar.
No le temo a la soledad
pero me aterra el vacío...
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