domingo, 6 de enero de 2013

Lo mejor del día

Despierto pensando en que sería bueno un cigarro para abrir bien los ojos pero de todas formas opto por algo más tradicional y luego de luchar contra las sábanas que retienen mi andar me encamino hacia la ducha.
Acabo, las toallas me abrazan con el afán de secarme para darle paso a la ropa que se ha de vestir conmigo aunque todos crean que yo me vestí con ella.
Me cepillo los dientes de forma agresiva porque estúpidamente creo que se pondrán más blancos siendo que lo único que obtendré será daño en las encías.
Ordeno mi cabello de forma conveniente dependiendo del día y con paso firme y apresurado me dirijo hacia la universidad mientras debato entre el desayuno y los cigarros y opto por desayunar cigarros. Se acaba el cigarro y para  soportar el frío tomo un café el cual acompaño con cigarros y de paso con pensamientos enfermizos/indebidos. Entro a clases, saludo a un par de compañeros, a mi amiga y a mi adorado, me siento al medio de ellos, tomo nota a lo hablado por el profe si capta mi atención que se desvía de forma simple. Ya han transcurrido  2 horas académicas equivalentes a 90 minutos, cambio de sala y se requieren energías para seguir caminando: Un cigarro, pienso y es eso lo que hago.
Fumar, fumar, fumar, cuando llega la noche comprendo que lo mejor del día indudablemente fue fumar.

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