domingo, 4 de agosto de 2013

Dejando

Yo bruja y tú mitómano, estábamos destinados al fracaso.

Toda palabra que salió de nosotros actúo como arma de doble filo y realmente no queríamos utilizar el arma.
Estábamos cansados de esto, de ello y de lo otro, de hacer nada y todo juntos día tras día.
El tiempo pasa, el amor indudablemente crece, el cansancio que provoca la rutina nos agota y entendemos que amarse no ha sido suficiente mientras nos lamentamos porque en tiempos pasados si lo fue.
Durante la mañanas nos alimentábamos de besos y sonrisas, el cuerpo ahora pide un cambio en el menú y siendo sinceros, no tenemos nada nuevo que ofrecer.

Desperté en la madrugada y no te vi a mi lado, te busqué por toda la casa pero no había rastro de ti.
Creo que aprendiste a correr, quiero creer que sabías donde se escondía lo bueno y partiste en busca de nuestras fantasías y recuerdos antes de que se enterraran quien sabe donde, que en tu afán de llegar primero has optado por no contarme o quizás quieres sorprenderme cuando vuelvas como lo hacías antes, como lo hacías siempre. 

Han transcurrido muchas noches y he visto bastantes amaneceres esperando tu retorno, la esperanza se va muriendo después de años de uso y abuso, será mejor hacerse a la idea de que no volverás, el vacío es total, los peluches, las paredes, las cortinas y yo te extrañamos. 
Tan solo espero que de vez en cuando recuerdes que reímos, que soñamos juntos y que despertaste a mi lado innumerables veces queriendo volver a soñar.
Ya no pido que vuelvas, pido que no olvides lo bueno, que no recuerdes solamente las pesadillas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario