Tengo el corazón roto y muchas preguntas sin responder,
siento que falta una merecida despedida facetoface y que tuve a mi lado a un
perfecto pero amado desconocido.
Tengo también los típicos síntomas post-desilusión amorosa:
falta de ánimo, llantos nocturnos, poco apetito, sueños romanti-cursis y
asuntos pendientes, abrazos pendientes, besos pendientes, buen sexo pendiente.
Tengo mucho amor dentro, ese que guardaba para nuestro
futuro y para las noches en que estuviésemos lejos, acompañado por rabia
infinita por no odiarlo como merece porque ese sentimiento se escapo de mi
cuerpo el día en que miré en sus ojos y llenó mis adentros.
Me entregué voluntariamente a la boca del león y pequé de
ingenua al creer que la bestia había sido domada, me duele la
mordedura pero no lo culpo por su actuar, mal
que mal no se debe ir en contra de la naturaleza.
Tengo recuerdos que pintan breves sonrisas y mucho líquido en
los ojos para cuando se llenen de lágrimas. Sí, he preferido quedarme con lo bueno.
Lo veo libre y feliz, lo que siempre quise ser para él pero
sin mi.
Ahora entiendo a aquél que me dijo hace años que me dejaba
para concebir mi felicidad por sobre la suya y yo lo creí cobarde.
Muero por estar con él pero su nombre no pegaba con el mío, es hora de dejarlo ir, dejarlo fluir, de aceptar su
incapacidad para estar solo y la certeza de que en menos de lo que canta un gallo estará con otras
pero nunca con tanto amor ni tanta pureza que entregarle como lo hice yo.
Aprenderé de esto y me levantaré deseándole siempre el bien,
pediré a Dios por su bienestar, le conversare mirando el cielo con la esperanza de que aún me quiera, de que la telepatía sentimental existe y de que entonces sabrá que no le he
olvidado o al menos pensará un ratito en mi. Eso me basta para seguir, saber
que marqué la diferencia y deje mi huella, recordar que despertó a mi lado
muchísimas veces, sonriendo, deseando que llegue otra noche para volver a dormir, a soñar.
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| Lugar perfecto para dejar ir a un amor... |

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